| Todo
trabajo, por insignificante que parezca tiene su responsabilidad.
Desde el humilde campesino quien se gana los frijoles trabajando
en el campo; hasta el ejecutivo mas alto que se gana su jugoso
salario en una oficina con aire acondicionado, tienen obligaciones
que cumplir.
Existen sin embargo, otra clase de trabajos que si bien es cierto
no son tan bien remunerados, si demandan de mucha responsabilidad.
Entre los que considerados de gran responsabilidad están:
los maestros, periodistas, sacerdotes, policías y por último
los funcionarios públicos.
Todos son de mucha importancia para el buen funcionamiento de
nuestra sociedad. De manera que cuando algún miembro de
ese gremio laboral falla. Entonces le cae penca y la misma sociedad
exige que lo echen. Así terminan muchos maestros, periodistas,
líderes religiosos, policías y funcionarios públicos...
¡En la calle!
En los últimos años, en la medida que los guatemaltecos
hemos emigrado hacia los Estados Unidos, en esa misma medida se
han popularizado los puestos en las misiones consulares. Los Angeles,
Chicago, Washington, Miami y San Francisco, por citar algunas
ciudades, se han convertido en una especie de imán para
algunos individuos inteligentes atraídos por el glamour,
la fama y la fortuna.
El consulado con sede en la ciudad de Los Angeles, se considera
el mas cotizado y por lo que nos podemos dar cuenta, es al que
más ganas le llevan. Desde la época de Vinicio Cerezo,
el cónsul de Los Angeles viene nombrado por el presidente
o el vice presidente de la república. A nuestro juicio,
nada de malo tiene que el presidente nombre al cónsul.
Lo malo resulta ser que con el aval del mandatario, los cónsules
solo vienen a hacer desmanes, pues no tienen quien les diga nada,
ni se tienen que reportar con nadie. De modo que hacen su pequeño
club, forman su propio gobierno y se sienten los dueños
de Guatemala. En ingles se les conoce como: A big fish in a little
pawn (un pez grande en una palanganita de agua).
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Recientemente,
el cónsul general de Los Angeles, Fernando Alfonso Castillo
Sosa, se vio involucrado en un vergonzoso escándalo. Resulta
que una chapina lo acusa de proporcionarle un pasaporte guatemalteco
falso y una visa diplomática ilegal, cuando estos eran
amantes. Lo acusa además, de haberle echado la migra cuando
la supuesta relación terminó. De ser ciertas dichas
acusaciones, el cónsul guatemalteco no solo se habrá
metido en un verdadero lío legal sin proporciones, sino
que de ribete deja al gobierno guatemalteco mal parado ante el
de los Estados Unidos.
¿Qué clase de representante puede ser un individuo
que se vale del cargo para falsificar un pasaporte en beneficio
de su amante, y luego le echa la migra?.
Es lamentable que en los momentos cuando más se necesita
la presencia de nuestro representante consular, debido a los problemas
migratorios que atraviesa nuestra comunidad, particularmente la
que reside acá en Los Angeles; este se la haya estado pasando
malversando los dineros del gobierno a diestra y siniestra sin
la mas mínima pena y utilizando el sistema para falsificar
pasaportes.
Ojalá que antes de nombrar el próximo cónsul,
le prevengan de su responsabilidad, pues a partir de este vergonzoso
incidente, los ojos de la opinión publica estarán
puestos en el representante consular.
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