La historia tiene todos los elementos propios de una telenovela
latina: “ella dijo, él dijo”, infidelidad,
intriga diplomática y venganza. De esta manera, Anna Grossmann,
del diario Los Ángeles Times, describe el escándalo
que rodea al cónsul de Guatemala en Los Ángeles,
Fernando Alfonso Castillo Sosa, por el que ayer fue suspendido
del cargo.
Julia Arana, una ex candidata a Miss Guatemala en 2000, lo acusa
de proporcionarle un pasaporte guatemalteco falso y una visa cuando
eran amantes, y luego ordenar su captura cuando la supuesta relación
terminó.
Castillo responde que ella es una manipuladora y que inventó
toda la trama para que no la deporten. Niega haber sostenido una
relación íntima y la acusa de haberle robado una
foto donde él está desnudo y que ella hizo circular
por el Consulado de Los Ángeles con el pie “El futuro
Presidente de Guatemala y su poder político”.
De acuerdo con la periodista Grossmann, ambos están enfrascados
en una disputa pública inusual, en la que se enfrentan
la reputación del diplomático y la astucia de la
joven, de 29 años, para permanecer en Estados Unidos.
La Cancillería, por su parte, decidió suspenderlo
del cargo en tanto se aclara su situación, como lo estipula
la Ley del Servicio Diplomático, dijo una fuente oficial
que pidió no ser identificada.
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Traición
y despecho
Las historias que cuentan Arana y Castillo sólo coinciden
en que se conocieron durante el otoño de 2001, en Las Vegas.
Ella lo llamó tres semanas después, él preguntó
si tenía novio y le dijo que su ex mujer y sus hijas gemelas
vivían en Nueva York. Así comenzó el romance,
sostiene Arana.
Durante ese período, ella, que vivía en Las Vegas,
lo visitaba frecuentemente, lo acompañaba a recepciones
oficiales por Estados Unidos y se tomaban fotografías abrazados.
Sobresale una, donde la pareja se asolea en Hawai cuando ella
fue a participar en el concurso “Miss Hawaiian Tropics 2003”.
Él, según cuenta ella, le enviaba tarjetas, flores,
emails y la llamaba. “Somos el uno para el otro”,
le habría dicho.
Todo iba muy bien, “yo pensé que iba a casarme”,
afirma Arana, hasta que la detuvieron en marzo de 2003 porque
una amiga la acusó de apropiarse de su identidad para obtener
un pasaporte estadounidense falso.
Ella rechazó estos señalamientos y le pidió
ayuda a su supuesta pareja. Él la remitió con un
abogado. Arana asegura que el diplomático quería
llevarla a Europa. Finalmente, él presuntamente le consiguió
un pasaporte guatemalteco falso, con el nombre de María
del Carmen Sánchez Cruz, y un contrato para trabajar como
empleada doméstica en el Consulado. Con estos documentos
ella regresó a Guatemala, fue a la Embajada de Estados
Unidos, obtuvo su visa de trabajo y regresó a Los Ángeles.
Pero a su retorno se enteró de que Castillo estaba casado.
Se enfadó y, en venganza, mandó la foto del Cónsul
sin ropas. En marzo de 2004, seis agentes armados de Migración
la arrestaron por segunda vez: no sólo la acusaron de tener
un pasaporte falso, sino también de acosar al diplomático.
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Mentirosa Patológica
Castillo dice que tras conocer a Arana, ella se comunicó
para pedirle le ayudara a conseguir una visa, por eso la refirió
con el abogado. Luego, en 2003, junto a su esposa, Jaqueline Duvivier,
le comentaron que querían contratar a una niñera,
y ella les dijo que su prima, Sánchez Cruz, estaba interesada.
Así que él llenó el contrato y se lo entregó.
Sin embargo, sostiene, Sánchez nunca apareció y
fue en ese momento cuando se percataron que Arana los había
engañado. Por eso Castillo envió una carta a las
autoridades para que cancelaran la visa. “Allí fue
cuando ella realmente se enojó”, dijo.
Duvivier no cree en la infidelidad de su marido y describe a Arana
como una “mentirosa patológica”. Castillo,
por su parte, insiste en que ella entró a su casa, tuvo
acceso a su computadora y desde allí se envió los
email que ahora los usa para acusarlo.
Los testimonios de Arana, así como las fotos y los emails,
forman parte del expediente que conoce el juez Ronald Mullins,
quien debe decidir en breve si deporta a la joven. Castillo nunca
se presentó a declarar por su estatus diplomático.
Las autoridades de EE.UU. investigan el caso, así como
a los agentes que detuvieron a Arana la segunda vez, pues ellos
no podrían haber actuado a solicitud de Castillo.
Mientras tanto, el abogado de Arana, Joseph Sandoval, solicitó
asilo para su cliente. Sostiene que si Castillo fue capaz de mandar
a los agentes estadounidenses a detener a la joven, qué
no podría hacer él si ella viene a Guatemala.
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