
Cuando
llegamos a los Estados Unidos, (“la tierra prometida”),
de pronto podemos encontrarnos en una situación depresiva.
Esto no debe alarmarnos, pues nuestro ser emocional se esta
adaptando a un nuevo ambiente. Los recuerdos se atropellan
en nuestra mente: personas, lugares, sucesos; hay una agitación
de sentimientos. Hemos dejado el terruño, a nuestros
seres queridos, a nuestros hijos y de pronto nos vemos inmersos
en una sociedad extraña, fría e indiferente.
Echamos de menos el cariño de la madre, de la abuela
o de la persona amada. Nos duele su ausencia.
Los recuerdos de la infancia irrumpen incontenibles en nuestra
mente y esto produce un estado de tristeza...”home
sick” dicho en la lengua de Shakespeare.
Que
no panda el pánico, porque hasta cierto punto es
normal, aunque es importante saber que el ser humano fue
equipado por un creador con la capacidad de superar esos
momentos. Hemos arribado a este país con la maleta
cargada de sueños y esperanzas, hemos venido a ganar
dinero; queremos gozar aquí de los beneficios de
disponer del billete para alcanzar nuestras metas. Queremos
mandar dinero a la familia, pagar nuestras deudas y que
pasa. Los 6 o 7 dólares que ganamos ahora no nos
alcanza para cubrir todas las necesidades. Claro que hay
salarios de 20 y 30 dólares por hora, pero no tenemos
acceso a ese rango porque no hablamos Ingles. En esa situación
principia nuestro estado de frustración.
La
depresión es un estado emocional de tristeza, desaliento,
desánimo, melancolía, perdida de esperanza/
El brillo de la alegría de vivir desaparece.
¿Pero
como vencer la depresión?
Alerta!.. No optemos por el camino equivocado. Si recurrimos
a la búsqueda del placer para aplacar nuestro sentimiento,
podemos empeorar la situación. La parranda, el alcohol,
las drogas son la puerta falsa. Podríamos vernos
embarcados en un viaje sin retorno.
He aquí unos pasos para salir de una situación
depresiva.
Primero.
Debemos reconocer que estamos en una etapa depresiva. El
principio de la solución esta precisamente en entender
la situación. Reconocer el mal no es rendirse, al
contrario, es prepararse para diseñar una estrategia
para vencerla. Detectar ese estado de animo es como cuando
alguien descubre que tiene un tumor maligno, que debe ser
extirpado a tiempo para salvarle la vida.
Segundo.
No sentir compasión por nosotros mismos. Si empezamos
a tenernos lastima vamos por mal camino. No es recomendable
dedicarnos a lamer nuestras heridas y buscar quien nos apapache
y nos consuele. Es necesario recurrir a toda la reserva
de valentía que tengamos y hacerle frente con coraje
a la situación
Tercero.
Buscar a Dios en esperanza. Este es el paso más importante.
Dios nuestro Señor Padre, es infinitamente bueno.
El nos dará la fortaleza y nos guiara para encontrar
la salida de nuestro problema. La Biblia dice: “Tu
ho Dios, que oyes la oración a ti vendrá toda
carne” Por su parte Jesús dijo: “ Si
vosotros siendo malos sabéis dar buenas dadivas a
vuestros hijos; cuanto más vuestro Padre Celestial
dará cosas buenas a los que pidan de el”.
Cuarto.
Elaborar un plan de recuperación. Un procedimiento
estratégico que incluya fijara objetivos metas. Seguir
el plan con perseverancia. Esto comprende tener una visión
optima del futuro. Visualizarnos en posesión de lo
que sonamos o deseamos. La Biblia nos dice: Sabemos que
a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Quinto.
Incorporarse a un grupo cristiano, donde se puede encontrar
a otras personas que tengan fe. Quienes estén experimentando
la alegría de vivir en una relación personal
con Jesucristo.
Sexto.
Recurrir diariamente a la oración y a la lectura
de la palabra de Dios. Estos nos fortalece para vivir con
entusiasmo, fe, esperanza y amor.
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