Queridos
guatemaltecos:
Enfrentamos hoy una situación de tremenda gravedad.
Los desastres provocados por el Huracán Stan han afectado
gran parte de nuestro país, lo cual significa una verdadera
catástrofe.
Desde hace seis días he acudido personalmente y en
compañía de mi equipo de gobierno a las diferentes
comunidades que han sufrido este dramático embate de
la naturaleza, y comparto el profundo dolor por la muerte
de cientos de hombres, mujeres y niños guatemaltecos.
A cada una de las familias a las que les fueron arrebatados
sus seres queridos, les expreso la más sincera condolencia
y los sentimientos de solidaridad míos, de mi familia,
de todo el equipo de gobierno y de nuestra Nación entera.
He decretado por ello, tres días de duelo en su memoria.
Sentimos una gran preocupación por las personas que
aún se encuentran desaparecidas y otras que por las
inclemencias del tiempo y la imposibilidad de acceso, ante
la destrucción de la infraestructura, ha sido aún
humanamente imposible atender por la vía aérea,
terrestre u otras. En este momento es la máxima prioridad
de todas las autoridades, su localización, su rescate
y su atención inmediata.
Me he puesto al mando del programa de atención del
desastre, para que las entidades del gobierno se hagan presentes
en todos los frentes con tareas concretas de emergencia, brindando
en primer lugar la ayuda humanitaria de alimentación,
vestido, medicina y albergue. También para realizar
diagnósticos de la magnitud de los daños, con
el fin de planificar y disponer de inmediato las acciones
que van a permitir la
reconstrucción de nuestro país.
Estamos avanzando en asistir a los damnificados y en esta
tarea han jugado un papel invaluable muchas personas y entidades
guatemaltecas. Quiero agradecer profundamente la solidaridad
mostrada por todos los sectores del país, de los socorristas
que han trabajado incansablemente; de los pilotos que han
arriesgado sus vidas para llevar alimentos y bebidas en condiciones
extraordinarias; de los voluntarios; de las Iglesias; de los
organizadores de centros de acopio de donaciones, de la Policía
Nacional Civil y del Ejército de Guatemala, de los
medios de comunicación escritos; radiales y televisivos
por la información certera y la difusión del
espíritu de unidad. Asimismo, de todas las personas
que han atendido al llamado de mi esposa Wendy, aportando
cada quien con lo que puede.
Agradezco también a la comunidad internacional su pronta
respuesta al apoyarnos con aeronaves, personal especializado
y suministros, así como su disposición y ofrecimiento
de la valiosa ayuda que el país necesitará para
el proceso de reconstrucción. Hoy es el momento de
la unidad de todos los sectores. Guatemala ha sido siempre
unida y solidaria en los momentos difíciles. Ahora
es tiempo de guardar las banderas políticas. El Gobierno,
el Congreso y el Organismo Judicial, así como la iniciativa
privada y la sociedad civil, debemos tener un solo objetivo:
¡Sacar adelante a nuestra Guatemala!
Quiero en este momento dirigirme a todos los guatemaltecos,
pero en especial a las familias de San Marcos, Huehuetenango,
Sololá, Quetzaltenango, Quiché, Totonicapán,
Chimaltenango, Sacatepéquez, Escuintla, Retalhuleu,
Suchitepéquez, Santa Rosa, Jalapa y Jutiapa, para asegurarles
que haremos todo lo que sea necesario para que recuperen sus
viviendas, sus cultivos y su infraestructura productiva y
puedan tener
de nuevo la oportunidad de una vida mejor.
Dedicaré todo mi esfuerzo, luchando hombro con hombro,
a guiar al equipo de gobierno y a todos los guatemaltecos
que quieran sumarse a esta cruzada para reconstruir y volver
a poner al país en pie.
Guatemaltecos, seguro vamos a salir adelante.
Guatemala, octubre de 2005
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