Entonces usted debe saber que
Dios es el único que tiene el poder de castigarnos
si no creemos en él. ¿Verdad?...
El año dos mil cinco tendrá que ser para los
guatemaltecos el más triste de nuestra historia moderna.
Y, es que, desde la madrugada de aquel 4 de febrero de 1976,
cuando la tierra se estremeció con furia cobrando la
vida de miles de personas y destruyendo gran parte de la infraestructura
del país, nuestros hermanos no habían vivido
algo semejante.
Hoy, nuevamente la naturaleza golpea sin misericordia al pueblo
guatemalteco y vuelve a cobrar centenares de vidas inocentes.
Ante tanto dolor y sufrimiento, particularmente en las áreas
mas afectadas por el paso del huracán Stan, vale la
pena preguntarnos: ¿Que esta pagando Guatemala?....
¿Y que le debemos los guatemaltecos a la Madre Naturaleza,
para que se ensanche con nosotros?...
Recientemente tuve un raro encuentro con un hombre, que por
casualidad se sentó a mi lado durante leía el
periódico y me tomaba un café. Mientras pasaba
las paginas y me detenía viendo las fotografías
que mostraban las desbastadoras imágenes que dejara
el huracán durante su paso por mi país, el individuo
se me insinuaba poco a poco, como queriendo iniciar una conversación.
De repente me interrumpe para decirme en tono salomonico:
¿Sabe por que están sucediendo todos esos desastres
en Guatemala?... No, le respondí, no tengo la más
mínima idea. El hombre se acomodo en su silla y luego
de soltar una sarcástica sonrisa me dijo con gesto
burlón: Porque Dios les esta enviando castigos para
que se arrepientan. Deje pasar unos segundos, luego levante
la mirada, le vi a los ojos y seguí leyendo el periódico.
Al individuo pareció no haberle gustado mi silencio
y con un tono amenazador me pregunto nuevamente: ¿Usted
sabe que Dios existe?... ¡Por supuesto! le conteste.
Entonces debe saber que Dios es el único que tiene
el poder de castigarnos si no creemos en él. ¿Verdad?...
Todo lo que esta pasando en su país, (me dijo sentencieramente)
es el castigo que Dios les esta enviando porque ustedes no
se arrepienten de sus pecados ni creen en su hijo, Jesucristo.
Le di el último sorbo a mi café y me levante
rápidamente no si antes hacer mi último contacto
visual con mi interrogador.
Mientras me dirigía para mi oficina, me puse a meditar
sobre las preguntas que aquel individuo me había hecho
y la forma en que me hablo, sin siquiera conocerme. Pensé
que si en efecto, los castigos los mandara Dios para que nos
arrepintamos de nuestros pecados, y si todo eso fuera cierto
tal y como me lo aseguro el individuo, entonces… ¿Que
clase de Dios tendríamos nosotros?
Como sería posible que nuestro Dios se ensanchase con
seres inocentes; principalmente con aquellos que su único
pecado fue haber nacido pobres. Porque para desgracia, la
mayoría de victimas en los desastres resultan ser los
niños y la gente más humilde de mi país.
En realidad, me cuesta comprender que en pleno siglo XXI,
cuando de todos es sabido que la tierra es viva y que como
todo ser viviente tiene sus propios siclos para que se reacomodé
y continué su ruta por el Universo, todavía
existan personas que estén tan convencidas que los
desastres naturales, o simplemente lo malo que nos pueda pasar
a los seres humanos es producto del castigo de Dios, porque
no creemos en él.
Dios es simplemente amor y por ende no castiga. Por lo menos,
el mío no lo hace.
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