VOZ DE LA COMUNIDAD GUATEMALTECA EN LOS ESTADOS UNIDOS • LOS ANGELES CALIFORNIA, OCTUBRE 16 - 31 2,005
No. 114• AÑO 15 • CIRCULACION QUINCENAL

EDITORIAL - OPINIONES
La secuela de los desastres en Guatemala
Dios no castiga
Nadie vive más de 100 años
Las prioridades deben cambiar
¿Estaremos acabando con la tierra?





Las prioridades deben cambiar.
Por Mario Antonio Sandoval
Columnista Invitado

Las prioridades de la sociedad guatemalteca deben cambiar como consecuencia de la tormenta Stan.

LAS TRAGEDIAS TIENEN la particularidad de constituirse en posibilidades de cambios fundamentales dentro de una sociedad. Una guerra devastadora, por ejemplo, permite hacer un alto en el camino y preguntarse de las causas y de los efectos. Muchos países han emergido de sus cenizas como consecuencia de una tragedia bélica. Por esa causa, existe la posibilidad de un cambio de esa magnitud en la sociedad guatemalteca ante una situación de calamidad generalizada, cuya peor característica es ser silenciosa, en el sentido de necesitar de la labor informativa de la prensa para permitirle a los ciudadanos no afectados directamente tomar conciencia de la magnitud de lo ocurrido. En ese sentido, una catástrofe puede ser también una oportunidad
LAS PRIORIDADES DE LA sociedad deben cambiar. Al pensar en las causas de una hecatombe como la recientemente ocurrida en nuestro país, no se debe uno quedar en el campo de la geografía, de la geología o del medio ambiente. Todos estos elementos contribuyen, obviamente, pero también es necesario pensar en por qué son algunos grupos sociales los más afectados, y ver entonces la relación existente entre el subdesarrollo y la pobreza del país, con la mortandad de personas y con los demás efectos. A nadie debe quedarle duda de la relación existente entre estos factores, porque la pobreza es la causa del aumento del número de damnificados, como hace unas cuantas semanas lo comprobó el huracán Katrina y sus efectos en el estado con mayor pobreza de la unión americana. Stan hizo lo mismo en Guatemala.
LAS INVERSIONES NECESARIAS para realizar la tarea de la reconstrucción alcanzan sumas cuya enormidad las hace prácticamente inalcanzables. En otras palabras, el nivel de subdesarrollo generalizado del país sólo tiene posibilidades de aumentar. Los indicadores sociales de salud, educación -nivel de vida, en general- disminuirán hasta colocarnos al mismo nivel de Haití e incluso al de algunas de las regiones más atrasadas del continente africano. Por eso, las prioridades en el uso de los fondos estatales deben ser distintas, pensadas con criterios de beneficio popular directo e inmediato, con la idea de solucionar tanto los problemas de subsistencia como los de preparación para el mejoramiento a mediano plazo de las condiciones de vida.
EL PAÍS DEBE ABRIRSE a la colaboración extranjera, sin detenerse a pensar en las motivaciones reales o supuestas. Ya habrá la manera de solucionar los problemas causantes por la aceptación de esos dineros o ayudas de cualquier tipo. Los gastos propios del Estado deben ser sometidos a revisiones profundas: reducir todo aquello no urgente, para con ello demostrarle al mundo un cambio en la actitud. Es momento de preguntarse, por ejemplo, si esta sociedad se puede dar el lujo de tener un congreso multitudinario como el actual, o el país puede pertenecer a organizaciones internacionales no fundamentales, o participar en programas donde sean invertidos fondos indispensables para acelerar el proceso, por ejemplo, de eliminación del analfabetismo.
LA TRAGEDIA OBLIGA también a la participación conjunta de los esfuerzos de sectores sociales diversos para lograr, mantener y realizar una serie de acuerdos mínimos, más allá de los intereses partidistas o sectoriales. No se puede continuar con la actitud de estar reinventando el país cada cuatro años, cambiándole la dirección al rumbo de la administración pública, según el capricho de una persona o los criterios de un grupo específico. El primer cambio necesario es el de no cerrar los ojos a la realidad y enfrentar otras, como el nivel de racismo y de rechazo grupal existente en nuestra sociedad. Pero ello no se logrará porque un caudillo salga de la nada, sino porque los ciudadanos y quienes guían al país lo mediten primero y lo realicen después.
Mario Antonio Sandoval,
columnista de Prensa Libre, Guatemala.

 

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