VOZ DE LA COMUNIDAD GUATEMALTECA EN LOS ESTADOS UNIDOS • LOS ANGELES CALIFORNIA, OCTUBRE 16 - 31 2,005
No. 114 • AÑO 15 • CIRCULACION QUINCENAL

Reportaje Especial
Rigoberta Menchú embustera
[Parte I]
Rigoberta Menchú embustera
[Parte II]
Rigoberta Menchú embustera
[Parte III]
Rigoberta Menchú embustera
[Parte IV]





Rigoberta Menchú embustera
[Parte II]
Por David Horowitz, Miami
Diarioexterior.com, Madrid


En el centro de la fotografía aparece Rigoberta Menchú, uniformada de guerrillera.

Desafortunadamente para esta fantasía política, virtualmente todo lo que ha escrito Rigoberta es mentira. Además estas mentiras no son ni fortuitas ni accidentales. Son mentiras acerca de los sucesos y los hechos centrales de su historia, y se han inventado deliberadamente para ajustar su contenido político y para crear un mito político específico. Este mito comienza en la primera página misma del texto de Rigoberta:
“Cuando fui mayor, mi padre lamentó que no fuera a la escuela, dado que era una chica capaz de aprender muchas cosas. Pero él decía siempre: ´desafortunadamente, si te envío al colegio, harán que olvides tu clase; te convertirán en un ladino. No quiero eso para ti y eso es por lo que no te envío´. Pudo haber tenido la oportunidad de mandarme al colegio cuando tenía 14 o 15 años, pero no pudo hacerlo porque sabía cuáles serían las consecuencias: las ideas que me darían”.
Para el lector confiado, esto aparenta ser una realización impecable del paradigma marxista, en el que las ideas de la clase dominante, que controla los medios de educación, se convierten en las ideas predominantes. Pero, al contrario que en sus propios relatos, Rigoberta no carecía de educación. Su padre tampoco se opuso a su educación porque temiera que la escuela la adoctrinara en los valores de la clase ladino dominante. Según compañeros de clase, profesores y miembros de la familia, Vicente Menchú sí que envió a Rigoberta al colegio. De hecho, la envió a dos prestigiosos internados privados, gestionados por monjas católicas, donde recibió el equivalente a una educación escolar media. (En una ironía reveladora, lo más probable es que fuera reclutada en la fe marxista y se convirtiera en portavoz de las guerrillas comunistas). Como Rigoberta pasó la mayor parte de su juventud lejos en realidad, en el internado, además, sus detallados relatos de trabajar ocho meses al año en las plantaciones de café y algodón, y organizando un [movimiento] político oculto, probablemente sean falsos.
Éstos y otros detalles pertinentes han sido establecidos hoy por el antropólogo David Stoll, uno de los principales expertos académicos en Guatemala. Stoll se entrevistó con más de 120 guatemaltecos, incluyendo parientes, amigos, vecinos, y profesores y compañeros de clase de Rigoberta Menchú, durante un período de diez años, como base de su nueva biografía, Rigoberta Menchú y la historia de todos los pobres guatemaltecos. Coincidiendo con la publicación del libro de Stoll, el New York Times envió al reportero Larry Rohrter a Guatemala para intentar verificar los hallazgos de Stoll, lo cual pudo hacer fácilmente.
Quizá lo más sobresaliente de los descubrimientos Stoll sea el modo en que Rigoberta ha distorsionado la sociología de la situación de su familia, y la de los mayas de la región de Uspantán, para ajustarse a los preceptos marxistas. Los Menchú no eran parte de los pobres sin tierra, y Rigoberta [nunca] tuvo ningún hermano que muriera de hambre, al menos ninguno que su propia familia recuerde. Los ladinos no fueron una clase dominante en la región o la ciudad de Rigoberta, en la que no hubo [nunca] grandes propiedades, o fincas, como afirma ella. Lejos de ser un campesino desposeído, Vicente Menchú fue propietario de 2753 hectáreas de tierra. El conflicto de 22 años de duración descrito por Rigoberta, que es el suceso central que en su libro lleva a la rebelión y las tragedias que siguieron fue, en realidad, por una parcela pequeña pero significativa de 151 hectáreas. Lo que es más importante, la “lucha heroica de Vicente Menchú contra los terratenientes que querían apropiarse de nuestra tierra” no fue en realidad un conflicto con los representantes de una clase conquistadora de ascendencia europea, sino con sus propios parientes mayas, la familia Tum , encabezada por el tío de su mujer.
Vicente Menchú no organizó una resistencia campesina llamada Comité Campesino de Unidad. Él era un campesino conservador en cuanto a que no era político en absoluto. Lo que es incluso más importante, su consumidora pasión no era alguna preocupación social, sino el feudo de la familia con sus cuñados, que eran pequeños terratenientes campesinos como él. Fue su implicación en este feudo familiar lo que le causó acabar atrapado en el drama político mayor decretado por estudiantes y revolucionarios profesionales, que era realmente irrelevante para sus preocupaciones, y que en última instancia le mató.
Al final de los setenta, coincidiendo con una ofensiva global soviética, el dictador comunista de Cuba, Fidel Castro , inició un nuevo giro en la política exterior cubana, patrocinando y armando una serie de levantamientos de guerrilla en América Central. Los más significativos de ellos tuvieron lugar en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, y siguieron las directrices que habían sido trazadas por Regis Debray y el Che Guevara la década anterior. Los líderes de estos movimientos generalmente no eran campesinos indios, sino hispanos de ciudad, principalmente vástagos de las clases media y media-alta. Eran a menudo licenciados de grupos procedentes de centros de entrenamiento de Moscú en La Habana, y de campamentos de entrenamiento de terroristas en El Líbano y Alemania Oriental. (Los líderes de las guerrillas del Salvador hasta incluyeron a un comunista libanés y musulmán chií llamado Shafik Handal).
Una de estas fuerzas, el Ejército Guerrilla de los Pobres de Guatemala, surgió en Uspantán, el municipio más grande cerca de la aldea de Rigoberta, Chimel, el 29 de abril de 1979. Según testigos presénciales, las guerrillas pintaron de rojo todo lo que tocaron, se hicieron con el dinero de los recaudadores de impuestos y lo arrojaron a la calle, demolieron la cárcel, liberaron a los presos y cantaron en la plaza de la ciudad, “Somos los defensores de los pobres”, durante 15 o 20 minutos.
Ninguno de los intrusos de la guerrilla iba enmascarado, porque ninguno de ellos era local. Como extranjeros, no tenían conocimiento de la situación en Uspantán, en la que virtualmente todos los conflictos por tierra se daban entre los propios habitantes mayas. En su lugar, percibieron el problema social según la versión del libro de texto marxista, que ahora ha sido perpetuado por Rigoberta y el comité del premio Nobel a través del libro de Rigoberta. En su primer acto revolucionario, las guerrillas ejecutaron a dos propietarios ladinos locales.

MENSAJE DE LA EMBAJADORA DE BUENA VOLUNTAD, DRA. RIGOBERTA MENCHÚ

En la actualidad la “Doctora” Rigoberta Menchú, condecorada como embajadora de Buena Voluntad.
En todos los tiempos duros, en los tiempos difíciles, tenemos que inventar la esperanza, tenemos que inventar la fuerza y yo quiero hacer un llamado a todos los líderes comunitarios para que puedan dar orientación a la población, para que puedan dar un buen consejo de cómo sobrevivir este tiempo.
En primer lugar estamos empeñados en sobrevivir la emergencia, la emergencia es la alimentación, la emergencia es que esta noche haya cobija, haya algo para que la gente se pueda cubrir y pueda comer, y que pueda cuidar su salud, porque la salud en este tiempo siempre se afecta.
Pero la siguiente tarea que tenemos es la reconstrucción, y yo quiero decir a todos los hermanos y las hermanas del interior del país que en la reconstrucción ya estamos haciendo un plan nacional, un plan de país donde a nadie lo vamos a dejar fuera, nadie se quedará sin reconstruir su vida, su trabajo, su casa, sus huertas, su producción.
Así que creo que es muy importante pensar que tenemos que trabajar para la reconstrucción, que no vamos a dejar a la gente tirada durante los próximos días, sino más bien vamos a hacer un inventario de qué es lo que necesita la comunidad, y creo que es muy importante de nuevo el papel de los líderes, de las organizaciones, de los compañeros a nivel local. Nadie en este momento tiene la solución en sus manos.
La solución la tienen todos los guatemaltecos y hemos estado trabajando duramente con el señor Presidente de la República, hemos trabajado con todos los ministerios del Gobierno, pero también vamos a luchar duramente en el Congreso de la República para que haya leyes que permitan la inversión económica del Estado, del Gobierno, para esta reconstrucción que estamos esperando.
Estamos todos con ustedes y somos Guatemala. Todos por un país y creo que es lo que tenemos que hacer hoy.

 

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