Desafortunadamente
para esta fantasía política, virtualmente todo
lo que ha escrito Rigoberta es mentira. Además estas
mentiras no son ni fortuitas ni accidentales. Son mentiras
acerca de los sucesos y los hechos centrales de su historia,
y se han inventado deliberadamente para ajustar su contenido
político y para crear un mito político específico.
Este mito comienza en la primera página misma del texto
de Rigoberta:
“Cuando fui mayor, mi padre lamentó que no fuera
a la escuela, dado que era una chica capaz de aprender muchas
cosas. Pero él decía siempre: ´desafortunadamente,
si te envío al colegio, harán que olvides tu
clase; te convertirán en un ladino. No quiero eso para
ti y eso es por lo que no te envío´. Pudo haber
tenido la oportunidad de mandarme al colegio cuando tenía
14 o 15 años, pero no pudo hacerlo porque sabía
cuáles serían las consecuencias: las ideas que
me darían”.
Para el lector confiado, esto aparenta ser una realización
impecable del paradigma marxista, en el que las ideas de la
clase dominante, que controla los medios de educación,
se convierten en las ideas predominantes. Pero, al contrario
que en sus propios relatos, Rigoberta no carecía de
educación. Su padre tampoco se opuso a su educación
porque temiera que la escuela la adoctrinara en los valores
de la clase ladino dominante. Según compañeros
de clase, profesores y miembros de la familia, Vicente Menchú
sí que envió a Rigoberta al colegio. De hecho,
la envió a dos prestigiosos internados privados, gestionados
por monjas católicas, donde recibió el equivalente
a una educación escolar media. (En una ironía
reveladora, lo más probable es que fuera reclutada
en la fe marxista y se convirtiera en portavoz de las guerrillas
comunistas). Como Rigoberta pasó la mayor parte de
su juventud lejos en realidad, en el internado, además,
sus detallados relatos de trabajar ocho meses al año
en las plantaciones de café y algodón, y organizando
un [movimiento] político oculto, probablemente sean
falsos.
Éstos y otros detalles pertinentes han sido establecidos
hoy por el antropólogo David Stoll, uno de los principales
expertos académicos en Guatemala. Stoll se entrevistó
con más de 120 guatemaltecos, incluyendo parientes,
amigos, vecinos, y profesores y compañeros de clase
de Rigoberta Menchú, durante un período de diez
años, como base de su nueva biografía, Rigoberta
Menchú y la historia de todos los pobres guatemaltecos.
Coincidiendo con la publicación del libro de Stoll,
el New York Times envió al reportero Larry Rohrter
a Guatemala para intentar verificar los hallazgos de Stoll,
lo cual pudo hacer fácilmente.
Quizá lo más sobresaliente de los descubrimientos
Stoll sea el modo en que Rigoberta ha distorsionado la sociología
de la situación de su familia, y la de los mayas de
la región de Uspantán, para ajustarse a los
preceptos marxistas. Los Menchú no eran parte de los
pobres sin tierra, y Rigoberta [nunca] tuvo ningún
hermano que muriera de hambre, al menos ninguno que su propia
familia recuerde. Los ladinos no fueron una clase dominante
en la región o la ciudad de Rigoberta, en la que no
hubo [nunca] grandes propiedades, o fincas, como afirma ella.
Lejos de ser un campesino desposeído, Vicente Menchú
fue propietario de 2753 hectáreas de tierra. El conflicto
de 22 años de duración descrito por Rigoberta,
que es el suceso central que en su libro lleva a la rebelión
y las tragedias que siguieron fue, en realidad, por una parcela
pequeña pero significativa de 151 hectáreas.
Lo que es más importante, la “lucha heroica
de Vicente Menchú contra los terratenientes que
querían apropiarse de nuestra tierra” no fue
en realidad un conflicto con los representantes de una clase
conquistadora de ascendencia europea, sino con sus propios
parientes mayas, la familia Tum , encabezada por el tío
de su mujer.
Vicente Menchú no organizó una resistencia campesina
llamada Comité Campesino de Unidad. Él era un
campesino conservador en cuanto a que no era político
en absoluto. Lo que es incluso más importante, su consumidora
pasión no era alguna preocupación social, sino
el feudo de la familia con sus cuñados, que eran pequeños
terratenientes campesinos como él. Fue su implicación
en este feudo familiar lo que le causó acabar atrapado
en el drama político mayor decretado por estudiantes
y revolucionarios profesionales, que era realmente irrelevante
para sus preocupaciones, y que en última instancia
le mató.
Al final de los setenta, coincidiendo con una ofensiva global
soviética, el dictador comunista de Cuba, Fidel Castro
, inició un nuevo giro en la política exterior
cubana, patrocinando y armando una serie de levantamientos
de guerrilla en América Central. Los más significativos
de ellos tuvieron lugar en Nicaragua, El Salvador y Guatemala,
y siguieron las directrices que habían sido trazadas
por Regis Debray y el Che Guevara la década anterior.
Los líderes de estos movimientos generalmente no eran
campesinos indios, sino hispanos de ciudad, principalmente
vástagos de las clases media y media-alta. Eran a menudo
licenciados de grupos procedentes de centros de entrenamiento
de Moscú en La Habana, y de campamentos de entrenamiento
de terroristas en El Líbano y Alemania Oriental. (Los
líderes de las guerrillas del Salvador hasta incluyeron
a un comunista libanés y musulmán chií
llamado Shafik Handal).
Una de estas fuerzas, el Ejército Guerrilla de los
Pobres de Guatemala, surgió en Uspantán, el
municipio más grande cerca de la aldea de Rigoberta,
Chimel, el 29 de abril de 1979. Según testigos presénciales,
las guerrillas pintaron de rojo todo lo que tocaron, se hicieron
con el dinero de los recaudadores de impuestos y lo arrojaron
a la calle, demolieron la cárcel, liberaron a los presos
y cantaron en la plaza de la ciudad, “Somos los defensores
de los pobres”, durante 15 o 20 minutos.
Ninguno de los intrusos de la guerrilla iba enmascarado, porque
ninguno de ellos era local. Como extranjeros, no tenían
conocimiento de la situación en Uspantán, en
la que virtualmente todos los conflictos por tierra se daban
entre los propios habitantes mayas. En su lugar, percibieron
el problema social según la versión del libro
de texto marxista, que ahora ha sido perpetuado por Rigoberta
y el comité del premio Nobel a través del libro
de Rigoberta. En su primer acto revolucionario, las guerrillas
ejecutaron a dos propietarios ladinos locales. |
En todos los tiempos
duros, en los tiempos difíciles, tenemos que inventar
la esperanza, tenemos que inventar la fuerza y yo quiero hacer
un llamado a todos los líderes comunitarios para que
puedan dar orientación a la población, para que
puedan dar un buen consejo de cómo sobrevivir este tiempo.
En primer lugar estamos empeñados en sobrevivir la emergencia,
la emergencia es la alimentación, la emergencia es que
esta noche haya cobija, haya algo para que la gente se pueda
cubrir y pueda comer, y que pueda cuidar su salud, porque la
salud en este tiempo siempre se afecta.
Pero la siguiente tarea que tenemos es la reconstrucción,
y yo quiero decir a todos los hermanos y las hermanas del interior
del país que en la reconstrucción ya estamos haciendo
un plan nacional, un plan de país donde a nadie lo vamos
a dejar fuera, nadie se quedará sin reconstruir su vida,
su trabajo, su casa, sus huertas, su producción.
Así que creo que es muy importante pensar que tenemos
que trabajar para la reconstrucción, que no vamos a dejar
a la gente tirada durante los próximos días, sino
más bien vamos a hacer un inventario de qué es
lo que necesita la comunidad, y creo que es muy importante de
nuevo el papel de los líderes, de las organizaciones,
de los compañeros a nivel local. Nadie en este momento
tiene la solución en sus manos.
La solución la tienen todos los guatemaltecos y hemos
estado trabajando duramente con el señor Presidente de
la República, hemos trabajado con todos los ministerios
del Gobierno, pero también vamos a luchar duramente en
el Congreso de la República para que haya leyes que permitan
la inversión económica del Estado, del Gobierno,
para esta reconstrucción que estamos esperando.
Estamos todos con ustedes y somos Guatemala. Todos por un país
y creo que es lo que tenemos que hacer hoy. |