GUATEMALA.
En la mayoría de las casas del municipio de San Raymundo,
los niños trabajan sin autorización en la fabricación
de todo tipo de fuegos artificiales. Es un secreto a voces
y las autoridades reconocen que por lo menos el 70 por ciento
de los lugares donde se elaboran, no cuentan con la licencia
respectiva. Pese a que los habitantes están conscientes
del peligro que corren los niños al manipular los explosivos
no se evita esta actividad y se conforman con tomar únicamente
“medidas de precaución”. En cuanto a las
autoridades (Policía Nacional Civil) aseguran que han
recibido autorización para allanar las fábricas
clandestinas, pero indican también que eso no es tan
fácil de realizar, porque casi el 98 por ciento de
la población tienen como fuente población.
La
PNC, considera que con allanar y clausurar las fábricas
clandestinas no lograrían nada, ya que al no contar
con otro tipo de ingresos, los habitantes se las ingeniarían
para abrir más en otros lugares. “En ese sentido,
las autoridades nos sentimos maniatadas y únicamente
nos queda prevenir a los padres para que no permitan que sus
hijos trabajen en esta actividad”. Indico el oficial
Rafael Sánchez.
Trabajan
con riesgos propios
A consecuencia de los controles y los costos de afiliar a
los trabajadores al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social
(IGSS), las fábricas de cohetes existentes en San Raymundo,
dispusieron cerrar sus instalaciones, más no sus operaciones.
En la actualidad, para reducir sus costos contratan individualmente
(free-lance). Cada quien trabaja bajo su propio riesgo pues
estas pagan sobre producto entregado.
Esta
actividad es algo muy conocida aquí en los Estados
Unidos bajo el programa de trabaje en su casa, solo que no
con materiales peligrosos.
En la Procuraduría de los Derechos Humanos en Guatemala,
existe preocupación por las condiciones en que se realiza
esta actividad y por la seguridad de los niños.
La
situación parece no preocuparle a los involucrados
en esta actividad; los vendedores admiten con cinismo que
prefieren pagar por producto terminado y evitarse así
problemas como el pago del IGSS a sus empleados.
La gente prefiere trabajar en casa porque así ayudan
a sus niños y de paso no los controlan. Por otro lado,
si pasa algún accidente la responsabilidad será
de ellos mismos, indico un ex propietario de una fabrica de
petardos a Guatemala en USA, con toda la tranquilidad del
caso.
Pese
a estas irregularidades y a los peligros que corren los niños
que trabajan en la elaboración de fuegos artificiales,
la mayoría de guatemaltecos ni siquiera se imaginan
esta realidad cuando al sonar las 12 de la noche del 24 de
diciembre se dedican a la quema de estos productos para celebrar
la Navidad.
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