GUATEMALA.
Con la llegada del mes de diciembre y en medio de las fiestad
de fin de año, la conducta de los guatemaltecos y la
fisonomía de nuestras comunidades varían significativamente.
Los adornos y las luces se apoderan de la mayoría de
las calles guatemaltecas. Desde el 7 de diciembre luego de
la quema del diablo, el ambiente en Guatemala da un giro total:
el olor a manzanilla, el aserrín de colores, los pinos,
las uvas y las manzanas motivan a los chapines a vivir en
armonía.
A
partir del 12 de diciembre, es común observar los grupos
de vecinos recorrer las calles de los barrios con el inconfundible
sonido que producen las caparazones de tortugas y el sonar
de los chinchines, abriéndole paso a las posadas en
busca de refugio para José y María.
Ironicamente,
muy pocos saben que esa tradición es el legado del
Santo Hermano Pedro, quien según cuenta la historia,
fue el primero en organizar dichas celebraciones en visperas
del nacimiento de Jesús. “Aunque es chiquito
este niño bello, sepa todo el mundo que es el Rey del
Cielo”... vantaba el santo mientras recorria con algunos
feligreses las calles empradas de Santigo de los Caballeros
de Guatemala la noche del 24 de diciembre de 1658.
Según
el historiador Celso Lara, las tradiciones diciembrinas tienen
raices profundas. “La primera festividad se inicia con
los rezos de la novena en la Inmaculada Concepción,
que culmina con las luminarias que se prenden cuando pasa
María Santísima por las calles de los barrios
de la capital. Son novenas muy alegres que señalan
la cercanía de la Navidad” indica el historiador.
Después del novenario a la Inmaculada Concepción,
llega el 12 de diciembre, día que la Guadalupana se
le apareció a Juan Diego.
A
partir del 16 de diciembre; las posadas inventadas en Guatemala,
salen a las calles, dice Lara. En la época de la Colonia
ya existían, pero es Santo Hermano Pedro quien a finales
del siglo XVI sustenta la celebración con las andaradillas
que cargan niños y adultos y que se acompañada
por gran cantidad de elementos.
En
resumen, el mes de diciembre guatemalteco se transforma en
una mezcla de olores, colores y sabores.
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