VOZ DE LA COMUNIDAD GUATEMALTECA EN LOS ESTADOS UNIDOS • LOS ANGELES CALIFORNIA, DICIEMBRE 16 - 31 2,005
No. 115• AÑO 15 • CIRCULACION QUINCENAL

En Guatemala
Ley de Registro Nacional de Personas:
nuevo sistema de identigicación para guatemaltecos
Caso ex-presidente Portillo:
Juzdago mexicano deja sin efecto órden de captura
Se intensifica el congestionamiento de
tráfico en la ciudad capital
El PARLACEN aboga por aprobación de TPS
Daños de Stan: seguros pagarán Q425 millones
Agroindustria reúne el 50% de reclamos por destrozos
Curiosidades chapinas
¿Será el perro el mejor amigo del chapín?
La fabricación de cohetes, realidad
desconocida por los guatemaltecos.
Chiquimula Expo 2005: todo un éxito
Mapa en Relieve cumplió 100 años
En las vísperas de Navidad
¿No sé por qué en Navidad?
Tameles negros:
la receta navideña





¿No sé por qué en Navidad?


No sé por qué, pero siempre por estas fechas y en la medida que se acerca la Navidad, una inexplicable sensación se va apoderando de mí. De repente me siento alegre y me motiva el alboroto que generan las multitudes en los centros comerciales. Me entusiasma el ambiente que se respira entre la gente en torno a las proximidades de esa fiesta tan especial. Me causa muchísima ternura observar la inocencia de mis hijos escribiéndole al famoso Santa Claus. Ese curioso y gordiflón personaje de la mitología gringa moderna, que desplazo la verdadera celebración del nacimiento del hijo de Dios y, quien supuestamente llegará desde el Polo Norte. Según ellos, Santa llegará en su colorido trineo halado por unos hermosos venados y con todos los regalos que muy discretamente cada uno le describió en sus interminables listas. Me dejo también llevar por la corriente que genera la moda de vivir en Gringolandia y de repente soy otro mas de los que como Vicente, llegan a casa con su indiscutible arbolito. ¡El famoso arbolito!... El que obligadamente tiene que ser decorado con foquitos de colores, adornado con figuritas de madera y que será sin discusión alguna, el que cobijará los regalos de la familia hasta que llegue el día del “Merry Christmas”.
Así van transcurriendo los días y por momentos me confundo entre la gente en los almacenes; revisando las listas que mis hijos le mandaron al mentado Santa.

De repente me detengo entre el bullicio y los empujones para reírme de las charadas que alguno de mis patojos se le ocurrió poner en su lista. Entre la emoción y el deseo porque ese barrigón horrible y odioso, les lleve la mayor cantidad de peticiones, me pongo hacer cuentas tratando de estirar los centavos y de comprar conforme el pisto me va alcanzando, sin tener que echarle mano a las ya sobre giradas tarjetas de crédito. Pero, de repente, ahí cuando menos me doy cuenta, mi mente se pierde en un vacío infinito. Entonces, una extraña sensación me hace sentir cierta tristeza y me da por recordarme de mi patria, de mi gente y de mis tradiciones. Cómo por arte de magia empiezo a sentir el olor a manzanilla, a pino, a cohetes... ¡Y me dan ganas de volar!...En esos precisos momentos me dan ganas de mandar todo al carajo, de tirar las listas que me dieron mis hijos, de olvidarme de Santa, del árbol, las luces y los colores. En esos instantes todo lo que quisiera es...¡Volar a Guatemala!... ¡Sí!, en esa laguna mental imaginariamente me transporto a mi patria y me veo rodeado de mis costumbres y acompañando de mi gente. En esos momentos vuelvo a ser niño y regreso a los tiempos en que felizmente y sin la plasticidad que envuelve la sociedad en la que hoy vivo, esperaba sin tantas charadas el nacimiento del hijo de Dios.

Es una sensación con sentimientos encontrados hasta cierto punto difícil de comprender. Es que tengo mas de veinte anos celebrando la Navidad en este helado país, oyendo y viendo por todos lados el jo, jo, jo. Y, sin embargo, a mi corazón todavía no lo logro acostumbrar. De ahí que durante todos esos años, venga sintiendo las mismas sensaciones cada vez que se avecina la Navidad.
No sé cuantos chapines radicados aquí experimenten las mismas sensaciones que yo experimento cada año. Pero de lo que sí estoy totalmente seguro, es que en estas épocas, todos aquellos seres que tuvimos que abandonar nuestro país, sin importar las circunstancias que hayan sido, todos, sin excepción, cambiaríamos las riquezas, los lujos y las comodidades, por el simple hecho de pasar una Navidad en nuestra patria y muy cerquita de ustedes.

El día de hoy, quiero aprovechar estas fechas tan especiales para hacer llegar en nombre de esos miles de guatemaltecos que vivimos tan lejos de nuestros seres queridos: un beso para nuestras madres, un abrazo para nuestros padres, una rosa para nuestras esposas, un corazón para nuestros hijos y fuerte apretón de manos para nuestros amigos. Todos y cada uno de ustedes que pasen una... ¡Feliz Navidad!..

 

 

 

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