| En
resumidas cuentas, si mentimos o no, es algo que está
en el corazón de cada ser humano, por lo que debemos
tomar en cuenta que al hacerlo no sólo nos hacemos
daño nosotros mismos, también a la gente que
nos rodea.
Pareciera
que mentir es una necesidad innata en los seres humanos, que
se va desarrollando en la medida que nos vamos dando cuenta
que con una mentira podemos salir de apuros. ¿Será
por eso que mentimos?... Considero que sí; en algún
momento de nuestras vidas hemos mentido, unos mas que otros.
Muchas veces mentimos por conveniencia, vergüenza, interés,
respeto o necesidad. Otras por piedad, desesperación,
defensa y hay quienes lo hacemos simplemente por el gusto
de mentir. Las mentiras van creciendo con nosotros y nos van
envolviendo de tal modo que no encontramos la salida. En la
mayoría de seres humanos, las mentiras se convierten
en una necesidad y son las que forman nuestra personalidad
a lo largo de nuestras vidas. Viendo la televisión
hoy en día, nos damos cuenta que los programas llamados
“reality shows” están llenos de mentiras.
En dichos programa vemos personas jalándose de los
pelos cuando se enteran que su pareja les es infiel. No cabe
duda que lo que pasa en la tele tiene que ver con nuestra
vida cotidiana y nos deja claro que todos hemos dicho aunque
sea una mentirita piadosa. Pero…si no las decimos nos
podríamos meter en problemas mucho mas serios….Eso
es lo primero que pensamos para justificar nuestra culpa,
porque sabemos que a nadie le gusta que le mientan.
¿Se vale mentir?...Depende del cristal con que se mire.
Para muchos mentir es algo natural, necesario y, hasta cierto
punto inevitable, por ejemplo: se cree que ciertas mentiras
juegan un papel positivo en el desarrollo emocional.
En lo que respecta a lo material… ¿Cuantas guerras,
o negocios se habrían perdido por no mentir? Sin embargo,
cuando la mentira se vuelve una costumbre, trastorna la vida
del mentiroso y afecta la de sus engañados.
La mentira no deja nada bueno, pues como dice un viejo refrán:
entre el cielo y la tierra no hay nada oculto y tarde o temprano
la verdad saldrá a relucir.
En resumidas cuentas, si mentimos o no, es algo que está
en el corazón de cada ser humano, por lo que debemos
tomar en cuenta que al hacerlo no solo nos hacemos daño
nosotros mismos, sino también a la gente que nos rodea.
No hagamos lo que no nos gustaría que nos hicieran
y si lo hacemos esperemos lo mismo.
Lo recomendable
para evitar ser sorprendidos es que nos mantengamos alerta
cuando nos topamos con gente que le gusta mentir, porque por
lo general lo hacen tan bien que es difícil reconocerlos.
Definitivamente
nadie es el dueño de la verdad, pues lo que para unos
puede ser cierto, para otros puede no serlo. Simplemente debemos
aplicar la tolerancia y respetar los pensamientos propios
y los de los demás
Para concluir, aquí te van unas pistas para que reconozcas
a un mentiroso:
• Quien está mintiendo no mira a los ojos por
mucho tiempo.
• Suele mostrar nerviosismo o inquietud.
• Siempre esta a la defensiva
• Busca terminar pronto con la plática
• Trata de confundir o cambiar de conversación
• Se enoja con facilidad para desviar la atención
• En el restaurante, no sabe que comer y se desespera. |