VOZ DE LA COMUNIDAD GUATEMALTECA EN LOS ESTADOS UNIDOS • LOS ANGELES CALIFORNIA, FEBRERO 16 - 28 2,006
No. 116 • AÑO 16 • CIRCULACION QUINCENAL

EDITORIAL - OPINIONES
Editorial:Los asentamientos marginales en Guatemala
Columna del Director: Los propósitos del año nuevo
Sin tapujos
El rol de la mujer moderna
La otra
¿Nito y Neto?





Columna del Director
Por: Byron Vásquez
byronguate@aol.com
Los propósitos del año nuevo

Entre mis propósitos personales para el año dos mil seis espero que el Supremo me llene de suficiente madurez periodística y que también ilumine mi entendimiento para hacer mas acertados mis comentarios. Porque estoy seguro que en aras de realizar bien mi trabajo, por ahi ofenderé a mas de una persona.

Siendo esta mi primera columna del año dos mil seis, voy a compartir con ustedes nuevamente mi opinión sobre los compromisos que ya se han hecho parte del folklore en todas las sociedades del mundo. Resulta que después de los abrazos y los regalados navideños, vienen las fiestas de fin de año. En ese lapso de tiempo y como por arte de magia, los seres humanos tendemos a ser más conscientes, o por lo menos es lo que aparentamos. Si contamos por ahi con unos cuantos enemigos, tratamos de hacer las paces con ellos y si alguien nos cae mal, sencillamente tratamos de que nos caiga bien, por lo menos, mientras nos embriaga la euforia que nos genera el acontecimiento. Nos humanizamos de tal manera que hasta somos capaces de fingir algo que muy por debajo de nuestra piel no sentimos.

Tenemos pues que con la llegada del nuevo año y por cosas quizás más de tradición que de una verdadera intensión, los seres humanos sin importar la condición social en la que nos desenvolvemos, tanto hombres como mujeres nos prometemos poner en practica una serie de propositos que, según nosotros, por razones ajenas a nuestras buenas intensiones no cumplimos durante el año que terminamos. Los hombres iniciamos el año prometiendo que dejaremos de fumar, chupar, parrandear y, entre otras, de ser infieles.

Las mujeres casadas por su parte, se prometen bajar de peso, ser menos gritonas y shutes. Las solteras, ni digamos, se prometen otra tendalada de babosadas que ni ellas mismas se las creen. La cosa es que con el transcurrir de los meses y en la medida que nos vamos acercando al final del año, todas aquellas promesas se convierten precisamente en eso... en puras promesas.
Lo triste del caso es que los propósitos incumplidos terminan engrosando la lista de promesas que habremos de hacernos para el año siguiente. Así, sencillamente pasan los días, los meses y los años, pero los humanos no cambiamos para nada y seguimos con las costumbres de siempre. En lo que respecta a nosotros los hombres, continuamos fumando, chupando, parrandeando y mas infieles que el año anterior. Las esposas terminan el año descuidadas, gordas, gritonas y mucho mas shutes que hacia diez años. Las solteras por el mismo estilo, esperando la llegada de su apuesto príncipe azul. El que supuestamente llegará para transpórtalas al castillo, donde según ellas, vivirán eternamente felices. Estas pobres al final, se tendrán que conformar con ser parte de ese circulo vicioso que como sociedad ya hemos formado.

En fin, el día de hoy, quiero aprovechar el momento ya que estamos iniciando un nuevo año, para expresarles que me siento muy agradecido primeramente con el Supremo Creador del Universo por haberme dado la oportunidad de ser un humilde instrumento de su obra y servirle de la forma en que puedo y que en particular, me encanta. ¡Y es el hecho de escribir!. Así llevarles comentarios e informacion-muy a mi manera- de los acontecimientos que afectan a nuestros hermanos guatemaltecos que viven en este país.

Entre mis propósitos personales para el año dos mil seis, espero que el Supremo me llene de suficiente madurez periodística y que también, ilumine mi entendimiento para hacer mas acertados mis comentarios. Porque estoy seguero que en aras de realizar bien mi trabajo, por ahi ofenderé a más de una persona.
¡Feliz año!

 

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