VOZ DE LA COMUNIDAD GUATEMALTECA EN LOS ESTADOS UNIDOS • LOS ANGELES CALIFORNIA, MARZO 16 - 31 2,006
No. 117• AÑO 16 • CIRCULACION QUINCENAL

En USA
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Buscando a su mamá
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la era de la tecnología.
¿Existe o no la comida basura?
Robo de Identidad





¿Existe o no la comida basura?

Un polémico libro publicado en el Reino Unido no sólo viene a cuestionar los mitos que rodean a este concepto, sino que además argumenta que la comida basura no existe. He aquí una de las disyuntivas que sugiere este nuevo enfoque: ¿por qué se consideran las patatas fritas y las hamburguesas de los restaurantes de comida rápida ejemplos de “comida basura” y no se hace lo mismo con los platos ricos en grasas que sirven los restaurantes más finos, como el foie gras, que tiene aproximadamente un 80% de grasa?

Ésta es sólo una de las preguntas que plantea Vincent Marks, Catedrático de Bioquímica Clínica en la Universidad de Surrey, Reino Unido, y coeditor del libro que viene a desafiar el concepto de la “comida basura” que dice que es agradable para comer y es un sustento para la vida-, o es buena y se ha vuelto mala -es decir, se ha deteriorado y estropeado-”.

Según Marks, “etiquetar la comida como ‘basura’ es una forma diferente de decir ‘la desapruebo’. Hay malas dietas, es decir, malas mezclas y cantidades de comida, pero no hay ‘malas comidas’, excepto aquellas que se han estropeado por la contaminación o el deterioro”. Para el experto, todos los platos son combinaciones de proteínas, grasas e hidratos de carbono, y el cuerpo toma de cada comida lo que necesita y se deshace del resto. “Hasta las hamburguesas proveen energía de una forma apetecible y asequible”, argumentó.

Lo que importa es la dieta:
Vincent Marks argumenta que todo depende de las circunstancias.”Para la gente con ingresos limitados o en momentos de hambruna, la comida con alta densidad de energía, que permita la sobre vivencia, es mejor. Para los más ricos y en tiempos de bonanza -como ahora en Reino Unido- la fruta es una parte importante de una dieta variada”, dijo el catedrático. Una de sus principales conclusiones es que hay que prestar menos atención a los alimentos individuales y concentrarse en la dieta. “No existe la ‘comida basura’, lo que sí existe es la ‘dieta basura’”, apuntó.

Pecado capital
Para el doctor Michael Fitzpatrick, escritor de la revista médica The Lancet y autor del libro “la tiranía de la salud: los doctores y la regulación de los estilos de vida”, consumir “comida basura” se ha convertido en uno de los pecados capitales de nuestro tiempo.”La sociedad busca regular los estilos de vida mediante la promoción de miedos a la enfermedad y a la muerte. La dieta es un punto de atención ideal para este tipo de enfoque por su asociación histórica con la salud y el bienestar y por su centralidad en la vida humana”, dijo el doctor.
Por su parte el doctor Ian Campbell, presidente del Foro Nacional de la Obesidad, considera que las sugerencias de Vincent Marks son tonterías. “Sin duda, las comidas que tienen un alto contenido de grasa, azúcar y sal no son sanas”, dijo Campbell.

“Hay una cuestión que tiene que ver con cómo definir ‘comida basura’ y estoy seguro de que nunca lograremos hacerlo absolutamente bien. Pero los productos alimenticios que alcanzan ciertos puntos de referencia, queriendo decir que tienen cantidades inaceptables de grasa o azúcar, se consideran con razón no saludables”. El doctor Campbell dice que “la evidencia de que la comida con grandes cantidades de grasa y azúcar contribuye a la obesidad -que es un grave problema tanto en niños como en adultos- es absolutamente clara”.

Las dos Caras:
Nos afectan dos cosas por igual: la malnutrición y la desnutrición.
Fundamentalmente debido a la pobreza, cientos de miles de personas en la región sobreviven a base de una dieta pobre o insuficiente. El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas estima que la tercera parte de la población infantil latinoamericana -unos 17 millones-, se encuentran en estado de desnutrición.

En el otro extremo, cientos de dietas, artículos periodísticos y avisos publicitarios revelan que el exceso de peso es un tema de primer orden para otros cientos de miles de latinoamericanos. Los contenidos de grasas saturadas, azúcares, sales o las calorías presentes en los alimentos que ingerimos son ahora cuidadosamente inspeccionados a la hora de seleccionar un artículo en la góndola del supermercado.

Y problemas como la obesidad, la hipertensión o el colesterol alto desatan un rosario de recomendaciones médicas sobre lo mal que estamos comiendo. Al igual que la desnutrición, la mala alimentación también nos genera deficiencias o vulnerabilidades que a menudo resultan mortales.

 

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