Los
Angeles. Ubicado en un décimo nivel, sin acceso
a un servicio sanitario, sin salidas de emergencia apropiadas
y violando los códigos de seguridad de los bomberos,
el consulado guatemalteco en la ciudad de Los Ángeles,
recibe a mas de 250 connacionales diariamente. Los trámites
van desde inscripción de nacimientos, matrimonios,
pasaportes, tarjetas consulares, hasta documentos notariales,
por citar algunos.
Por décadas,
los guatemaltecos se vienen quejando no solo del lugar donde
se ubica la misión consular, sino también, de
las malas atenciones que les brindan algunos de sus funcionarios.
Aunque en la actualidad, las autoridades tratan de enviar
empleados calificados para darle una nueva fisonomía
al ente consular, el problema principal sigue latente y pareciera
no importarle a nadie.
Los connacionales
que llegan al consulado, no solo arriesgan la seguridad de
sus hijos, quienes en muchos de los casos les acompañan
desde horas de la madrugada para realizar sus trámites.
Además, se exponen a todas las injusticias que se van
desarrollando en la medida que pasan las horas.
Guatemala en USA, estuvo en el lugar para constatar la veracidad
de las quejas formuladas por nuestros lectores
Los que
llegaron en su vehículo tuvieron el problema del parqueo
ya que primeramente les toco que buscar uno en las inmediaciones
del edificio. De modo que si no tuvieron suerte, les toco
que dejarlo a varias cuadras de distancia.
Al llegar a la puerta de ingreso del edificio debimos formarnos
en la línea poniendo atención de quien iba adelante.
Para nuestro asombro, ya había personas formadas desde
las cuatro de la mañana, soportando el frió
y exponiendo su salud y la de los niños. Así
se fueron pasando los minutos y conforme avanzaba el tiempo
llegaban mas personas haciendo mas larga la línea.
A eso
de las siete de la mañana llego el primer empleado
del consulado con una llave en mano. Unos minutos mas apareció
un guardia de seguridad del edificio quien ordenaba el ingreso
del publico al edificio y literalmente como una estampida,
se llenaban los elevadores rumbo al décimo nivel.
Al llegar
al punto, se volvio un caos, pues unos elevadores llegaban
más rápidos que otros y las personas que no
estaban en la línea aparecieron primero y los que iban
de primero terminaron de último. Así, los ánimos
se caldeaban por el desorden que se formaba. Las protestas
de la gente no se hicieron esperar y el funcionario no podia
controlar a la multitud. Sin embargo, tratando de calmar el
descontento decía; “No se preocupen a todos los
vamos a atender”.
Así
comenzaba el calvario. Uno a uno pasaban con el único
funcionario que los atendía y quien explicaba los requisitos
para efectuar él tramite del interesado, a la vez entregaba
una hoja con un numero con el cual posteriormente estarán
llamando al solicitante. A esto el funcionario recomendaba
“Si desean tomar cafecito o alimentos pueden hacerlo”
ya que tenemos que darles numero a todos.
A eso
se le sumaba otro problema a los que tramitaban pasaporte
y tarjeta consular, el funcionario les solicitaba que acompañaran
fotocopias de los documentos que iban a presentar, por lo
que muchos se desesperaban y terminaban pagando hasta 2 dólares
por cada copia en una misteriosa oficina estratégicamente
ubicada a la par del consulado.
Siendo
las nueve de la mañana empezaban a llegar los otros
funcionarios del consulado y el problema burocrático
comenzaba. Había que esperar a que los llamaran varias
veces al frente del mostrador, primeramente a dejar la información,
después esperar para pagar el servicio y finalizar
el trámite.
Lo
más precario
Durante nuestra presencia, constatamos la inexistencia de
servicios básicos para él público en
las instalaciones que ocupa el consulado guatemalteco tales
como Sanitarios. Y es que los que se encuentran en el décimo
nivel están cerrados al público, de modo que
los únicos que se pueden usar están el primer
nivel. Los que pueden ir congestionan los elevadores y otros
no van porque corren el riesgo de perder su turno. La falta
de aire acondicionado es otra de las molestias que no solo
él público sufre sino también los funcionarios
que atienden las oficinas del consulado.
Lo peor
y preocupante es el hacinamiento de público en un espacio
tan reducido, sumado a la falta de un plan de evacuación
ante un siniestro. Pudimos constatar que no hay señalización
ni información por donde evacuar el edificio, situación
que pone en peligro a todos los ocupantes del consulado.
Llegaron
los Bomberos
Para asombro de muchos, ese mismo día se presentaron
miembros del departamento de Bomberos de la ciudad de los
Ángeles quienes nos manifestaron el peligro que corre
él público amontonado en el último nivel
del edificio. Al cabo de unos minutos y tras conversar con
una funcionaria del consulado, el capitán, ordeno a
la funcionaria que fuera ellas la que por el altavoz indicara
que solamente las personas que llegaron a realizar su trámite
podían quedarse y que los acompañantes desocuparan
las instalaciones. En ese momento, aprovecharon varias personas
para gritar su descontento sobre las condiciones del consulado.
Guatemala
en USA constato que a pesar de que muchas personas madrugaron
para ser los primeros en ser atendidos, resultaron siendo
los ultimos. |