Robo
de Identidad
La sustracción de identidad se ha convertido en una
pesadilla del siglo XXI con las nuevas tecnologías
ya que viene facilitando cada vez más el trabajo de
los amigos de lo ajeno. La maniobra habitualmente consiste
en utilizar los datos personales de un individuo para, eventualmente,
comprar bienes y servicios a su nombre y cargo. El descuido
con el que muchas veces manejamos nuestros datos más
sensibles alivia el trabajo a los malhechores.
Cualquiera
que realice un monitoreo sistemático de los residuos
hogareños encontrará probablemente documentos,
tarjetas o cartas con informacion confidencial que la gente
a veces deshecha sin tomarse el trabajo de hacer inutilizables.
Y ni hablar de aquellos sitios en Internet donde sin demasiado
cuidado se vuelca los datos personales para, por ejemplo,
participar en un sorteo o recibir una promoción gratuita.
Para
tomárselo en serio
Las consecuencias del robo de identidad son serias y habitualmente
generan incontables molestias para la víctima. Puede
afectar la calificación de su crédito bancario,
entorpecer la compra de una casa o un automóvil, o
incluso hacer que usted termine detenido en el control de
migraciones de un aeropuerto por algún delito que no
cometió.
La sustracción
de datos personales es severamente penada en algunos países,
pero en muchos otros las leyes todavía no están
acordes a la importancia de este delito.
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