Lamentablemente, ninguna
de las nueve personas que componian la familia pudo demostrar
su estadía legal, por lo que fueron arrestados y trasladados
al corralón, de donde serian deportados a Guatemala.
Eran mas o menos
las cinco de la mañana, cuando repentinamente tocaron
la puerta. Inmediatamente después de somatar insistentemente
el cedazo que la cubría, se oyeron varias voces que
decían: ¡Abran la puerta, abran la puerta!...¡La
policía, la policía!... Telma, quien dormía
con su niño y su esposo en la sala del inmueble, al
oír los somatones y los gritos se levanto de su cama
y salió disparada para ver lo que sucedía. Al
abrir la puerta, vio varios hombres vestidos de particular,
portando chalecos de color verde que en la parte trasera se
leia: “policía”. Al instante en que saco
la cabeza a la calle, uno de los hombres empujo la puerta
y se metió; al momento que otro le dijo que eran oficiales
de la policía y mientras le enseñaba una fotografía
le preguntaba: ¿Usted conoce a este individuo?... Telma,
hasta ese momento no sabia lo que sucedía, pues mientras
que ella respondía a la pregunta del primero, los demás
entraban a la casa registrando y levantando a todos los que
todavía se mantenían inmersos en su quinto sueño.
Para la mala suerte de la familia guatemalteca, que hasta
ese día vivía tranquilamente en esa humilde
casa, ubicada a las orillas de la ciudad de Stanton, California,
los supuestos policías, resultaron ser agentes del
Servicio de Migración, quienes muy de madrugada realizaban
sus redadas por esa zona.
Veinte minutos fueron suficientes para saber si los chapines
que habitaban el inmueble tenían sus documentos en
regla. Lamentablemente, ninguna de las nueve personas que
componian la familia pudo demostrar su estadía legal,
por lo que fueron arrestados y trasladados al corralón,
de donde serian deportados a Guatemala.
Según Telma, la única personas que sobrevivió
el incidente, debido a que su niño de 2 años,
estaba con fiebre, comento a este columnista que la migra
se llevo a su marido, y todos los que allí vivían,
sin darles tiempo ni siquiera de ponerse su ropa.
Al oír las declaraciones la angustiada señora,
obviamente asustada y sin saber que hacer se presento a nuestra
oficina de redaccion, con el propósito de denunciar
el incidente. Luego de escuchar la queja, me comunique con
el Servicio de Migración, para saber si los agentes
habían cometido algún delito al entrar al inmueble
de la forma en que supuestamente me lo había descrito
mi paisana. Para mi sorpresa, me informaron que las personas
detenidas, habían sido deportadas por un juez de migración
hacia años atrás por no haberles dado seguimiento
a sus casos.
Cuando los agentes llegaron por el individuo que buscaban,
tenían que interrogar a los que ahi vivían.
Fue así como se enteraron que todos ellos resultaron
tener orden de deportación. Me indicaron
Historias como esta son las que están viviendo miles
de guatemaltecos que se encuentran indocumentados en los Estados
Unidos, especialmente en el Estado de California. El Servicio
de Migración, esta cumpliendo con las ordenes de los
jueces, luego de que cientos de guatemaltecos no han seguido
adecuadamente sus procesos de asilo. Entre los motivos principales
que proboca la deportacion esta el que se cambian de dirección
constantemente y no reciben sus citas.
Lo triste es que, en estas circunstancias no hay nada legal
que se pueda hacer para evitar la deportación, pues
los deportados son personas que tuvieron la oportunidad de
hacer las cosas bien. En realidad, lo que a mi me preocupa,
es que cuando la migra llegan a las casas, o a las fabricas,
muchas veces se llevan a los padres y dejan a los niños
abandonados. En conclusión, con la migra, pagan justos
por pecadores.
Que pena.
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