Allá
por el año de 1967 en el seno de las Naciones Unidas,
acordaron firmar un tratado internacional en el cual, se les
daba protección especial de Refugiados a todas aquellas
personas que huían de sus países de origen.
Los requisitos que habían de presentar los solicitantes
eran únicamente demostrar que huían a consecuencias
de las guerras, o por que sufrían de persecución
política.
En Estados Unidos, ese compromiso se convirtió en Ley
de Estado en 1,968, bajo el nombre de Acta de Refugiados.
Dicha ley, reempla-zaba un sistema muy anticuado y con ella,
los legisladores establecieron un programa amplio de admisiones
para los extranjeros en este país que buscaban asilo.
En consecuencia, con esta nueva legislación tanto refugiados
como asilados, gozan hoy en día de un estatus especial
que les permite vivir con ciertos beneficios en este país.
De modo que con la aprobación del Acta de Refugiados,
se abrió la oportunidad para miles de extranjeros que
vivían en los Estados Unidos ilegalmente, especialmente
a todos aquellos indocumentados que venían de países
considerados conflictivos, tal era el caso de Guatemala.
Orígenes de la Demanda ABC
Durante los años 87,88 y 89, respectivamente, el Servicio
de Migración no aceptaba las solicitudes de asilo de
ciudadanos guatemaltecos, argumentando que en dicho país
no había persecución política ni existía
guerra interna. Fue entonces cuando las iglesias Bautistas
Americanas entablaron en una Corte Federal, la demanda colectiva
en favor de guatemaltecos y salvadoreños, conocida
como ABC. Los demandantes documentaron los acotencimientos
bélicos que tomaron lugar en Guatemala, desde el derrocamiento
del presidente Jacobo Arbenz Guzmán en 1,955 y la secuela
de muertes y desapariciones que se vivía en el país
hasta el año de 1990. Al final, el juez encontró
culpable al Servicio de Migración de no darles la oportunidad
a los guatemaltecos para que sometieran sus solicitudes de
asilo y revisarlas de forma justa.
Desde entonces, miles de connacionales que llegaron a los
Estados Unidos antes del 1 de octubre de 1990, se ampararon
bajo la demanda ABC, y la misma les ha permitido vivir temporalmente
legal en el país. Por su parte, el Servicio de Migración
les ha venido otorgando un permiso de trabajo, renovable cada
año, amen de otros beneficios tales como licencias
de conducir.
Se calcula que unos 300 mil guatemaltecos aun están
amparados bajo el proceso de asilo y si bien es cierto gozan
de los beneficios antes expuestos, un alto porcentaje se encuentra
en un verdadero limbo legal y expuestos a la deportación.
Y es que a pesar de las denuncias presentadas por Guatemala
en USA sobre la repercusión negativa que tendría
la firma de la paz, para los miles de guatemaltecos amparados
bajo el programa de asilo; tanto el gobierno de Guatemala,
la Comisión de Paz y los representantes de la URNG,
se hicieron de la vista gorda.
En la actualidad, centenares de compatriotas están
perdiendo sus casos de asilo y puestos en procesos de deportación,
gracias a la miopía política del entonces presidente
Alvaro Arzu, quien firmo la paz con los terroristas, sin tomar
en cuenta a los refugiados en los Estados Unidos.
El problema es muy serio con consecuencias nefastas no solo
para los guatemaltecos que viven aquí bajo un caso
de asilo, sino también, para la economía de
Guatemala. Y no es para menos, al perder estos el derecho
de vivir legalmente aquí, se convertirán en
delincuentes en vías de deportaciones y serán
estos mismos los que no tardarán de engrosar las filas
de desempleados a su regreso en Guatemala.
Que Dios nos agarre confesados.
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